La Escuela de Consultores de AECTA se pone en marcha con Manuel Campo Vidal como ponente inaugural


  • El periodista y sociólogo enumeró los siete pecados a evitar en la comunicación

Cada verano aprovecho para ir a mi tierra y sumarme a uno de los cursos de verano que organiza la UIMP. En esta edición pude compartir sesiones con el periodista y sociólogo Manuel Campo Vidal sobre comunicación y liderazgo.

La presentación del seminario coincidía plenamente con las ideas que solemos incluir en este blog: “En la situación mundial actual, la sociedad y los mercados necesitan personas capaces de tomar la iniciativa, gestionar, motivar, escuchar y comunicar eficazmente. Profesionales que sean capaces de influir y marcar el rumbo a un grupo de personas y a sí mismas; para que puedan perseguir sus objetivos con motivación”.

Nuestro encuentro en Santander me permitió proponerle su presencia en un nuevo proyecto en el que participo con ilusión, se trata de la Escuela de Consultores de AECTA, que presentamos ayer.

La Escuela de Consultores de AECTA es un proyecto  dirigido principalmente a los profesionales de la Consultoría con independencia de la naturaleza de su actividad, basado en valores humanistas, la ética y la dignificación de la figura del consultor/a.

Ayer tuve de nuevo la oportunidad de escuchar a Manuel Campo Vidal sus ideas clave para comunicar eficazmente, comunicar para liderar en el ámbito profesional, mientras se hizo cargo de la conferencia inaugural del primer Seminario que imparte la Escuela, centrado en la comunicación, en dar a conocer las claves, técnicas y habilidades orientadas a incrementar la efectividad de los mensajes.

Con su exposición, Campo Vidal dio algunas claves para hacer más eficaz la comunicación, en concreto, siete pecados que debemos evitar:

  • La improvisación: Debes conocer a quién te vas a dirigir para ajustar tu mensaje y el tono, preparar meticulosamente el contenido de lo que quieres exponer.
  • La falta de escucha: Mantenerte informado en primera persona de las demandas y necesidades de tu público objetivo.
  • Descontrol de tiempo: Es mucho más sencillo exponer sin restricción a tener que acotar tu contenido a un tiempo limitado. Debes cuidar lo que vas a decir y el tiempo del que dispones para ello.
  • No saber empezar y no saber terminar: De una intervención pública vamos a retener los primeros y últimos cinco minutos, hay que prestar especial atención a esos tiempos, atraer al comienzo de la exposición y concluir con las ideas clave. Tener en cuenta qué debe comprender y recordar tu interlocutor y destacarlo en el cierre.
  • La arrogancia: es el peor consejero de la comunicación, la distancia aleja también el mensaje. Se llega más al público desde la humildad y la proximidad.
  • Descuidar la comunicación no verbal: comunicamos con nuestros movimientos, con los gestos, las posturas, con la indumentaria, una expresión facial puede subrayar o contradecir lo que expones y en una situación contradictoria la comunicación  no verbal tiene más peso.
  • No mostrar emociones: transmitir con pasión si la hay, con naturalidad, como hablarías a un ser próximo, tal y como expones en tu día a día, favorece la comunicación.

Espero que estas ideas os sean tan útiles como me lo han sido a mi.

 

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